Empowerment: Autocuidado y Resiliencia frente a cambios y crisis

02.11.2019

Partiremos este artículo realizando una analogía con los terremotos. Chile es un país sísmico, por lo cual estamos habituados a temblores y terremotos. Junto con ser una realidad a la cual debemos enfrentarnos con frecuencia, estos eventos nos han enseñado a sostenernos, reinventarnos y seguir adelante fortalecidos. De este modo, cada vez que nos enfrentamos a un cambio o "movimiento" en la vida, de algún modo, nos estamos situando en "un terremoto de la vida".

Durante 2014, tuvimos la oportunidad de realizar procesos de acompañamiento emocional para el empoderamiento y desarrollo de resiliencia post terremoto, con más de 300 personas impactadas por el terremoto del norte de Chile y a partir de ellos, con sus familias, alcanzando un universo de aproximadamente 1500 personas. Desde esa fecha, hemos implementado este método con miles de personas, especialmente frente a situaciones frustrantes, de estrés, cambios o crisis.

¿Qué entenderemos por Resiliencia?

Resistir a los eventos, aunque en sí es un acto valioso, pues permite subsistir, suele dejar en ti huellas emocionales no elaboradas, recordando constantemente el evento desequilibrante, incluso por años y reviviendo el evento con la mismo o mayor intensidad del momento en que sucedió. Cada vez que resistimos, podemos continuar, pero "abollados".

A diferencia de la cualidad de resistir, tenemos otra posibilidad al momento de experimentar situaciones desequilibrantes y es la resiliencia. La resiliencia es la capacidad de volver a nuestra estructura o estado inicial, saliendo fortalecidos y aprendiendo del evento acontecido, potenciando su empoderamiento.

A través del programa que hemos facilitado, los participantes y sus redes, parten por reconocer lo que los tensa, dan un espacio a su estado, para luego pasar a responder a 5 preguntas que conectan con una identidad asociada a un sentido o propósito relevante.

Toma nota del método "5 llaves de la Resiliencia" y practica diariamente estas preguntas de manera proactiva y con mayor razón ante alguna situación que te haya remecido:

  1. Razón poderosa: ¿Cuál es tu razón poderosa para seguir adelante?. La invitación es a encontrar un sentido o propósito, reconociendo un qué con claridad, aquello que te permite levantarte cada día y continuar, pese a las dificultades. Dentro de las respuestas más frecuentes, nos hemos encontrado con: la vida, familia, los hijos, la pareja, un familiar, Dios o un proyecto relevante que busca aportar o resolver algo.
  2. Colchón Emocional: ¿Cuál es tu red o colchón emocional en quién apoyarte o apoyar?. Lo que buscamos acá, es que te conectes con tus relaciones y puedas identificar en quién o en qué apoyarte y en qué o quién enfocar tu apoyo. Visibilizar la red de apoyo y contención, comprendiendo la relevancia de ser contenido, autocontenerse y contener a otros.
  3. Recursos: ¿Cuáles son los aspectos positivos de tu vida y entorno que sí funcionan positivamente?. Esta pregunta facilita analizar la situación actual con distinciones, es decir evitando polaridades de un marco mental de todo - nada. De este modo, las personas aprecian lo positivo, impulsando una actitud apreciativa de su presente, pudiendo acotar el malestar.
  4. Esperanza: ¿Cuál es tu esperanza?. La invitación es a conectarse emocionalmente con la esperanza, la ilusión de alcanzar un estado o resultado positivo, en lugar de una angustia o miedo paralizante o desesperanzador.
  5. Gratitud: ¿De qué te puedes sentir agradecido?. Con esta pregunta, se busca conectar emocionalmente con la gratitud hacia lo logrado y los principales aprendizajes y enfocar los siguientes desafíos desde un estado de mayor satisfacción.

Junto con crear en ti la capacidad emocional adaptativa que te brinda la resiliencia, es relevante poner atención a 3 aspectos para el cuidado personal y la gestión de la energía, frente a las crisis, frustraciones, cambios o estrés:

  • Autocuidado: Para prevenir o mitigar el desgaste emocional, activa un plan que integre prácticas sistemáticas de Autocuidado. Puedes integrar todo aquello que te permite distender, sentirte contenido, descansar, ganar energía por poner algunos ejemplos, dormir, pausas, respirar, leer, escuchar música, tomar agua, ejercitarse, meditar, bailar, dibujar, cantar, alimentación saludable, mirar fotografías, recordar un viaje, etc.
  • Despersonalización: Al enfrentar situaciones que nos llevan a alto desgaste, muchas veces desgastamos nuestras relaciones interpersonales, debilitando vínculos o aislándonos. Frente a este aspecto, activa un plan que integre prácticas sistemáticas de fortalecimiento de tus relaciones interpersonales. Por ejemplo, llamar a tus amigos o familiares, a tus contactos y compañeros de trabajo, reunirte con personas en diversos contextos, escribirles, conversar, escuchar a través de diálogos recíprocos.
  • Falta de Realización personal: Frente al sentimiento de sentir que no alcanzas lo que te propones o tus expectativas no están satisfechas, activa un plan que integre prácticas sistemáticas de definición de metas mínimas progresivas, realistas y alcanzables, que si estuviesen sucediendo, impliquen que vas avanzando en la dirección deseada.

Esperamos que estas herramientas sean de utilidad para tu desarrollo y te permitan autogestionar tus estados personales frente a situaciones de desequilibrio o cambio, de modo que logres activar tu empoderamiento.

Afectuosamente,

Patricia Espinoza Gajardo

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